dimecres, de març 04, 2015

Manifiesto por la Refundación del Nacionalismo



LA MARCA HISPÀNICA

MANIFIESTO POR LA REFUNDACIÓN DEL NACIONALISMO


El denominado Reino de España es uno de los pocos países europeos que no ha desarrollado un nacionalismo político normal, moderno, es decir, compartido por la mayoría de los ciudadanos. De hecho, existe un nacionalismo español, pero encerrado en guetos y ámbitos harto minoritarios de la extrema derecha antidemocrática. Este nacionalismo se confunde con la dictadura del general Francisco Franco y otros episodios polémicos de la historia de España.

Para el nacionalismo español actual, ser español significa, en primer lugar, hablar castellano. Si eres español, habla español, sostenía la propaganda del régimen franquista. Cuando un catalán habla catalán es como si hablara un idioma extranjero. El catalán no ha sido considerado una lengua española por parte de los “nacionalistas”, incluso se le ha negado su condición de idioma y, así, a la postre, ha sido el mismísimo nacionalismo español el que ha generado un nacionalismo catalán reactivo que les toma la palabra a sus adversarios y defiende la lengua propia como núcleo de una nación separada. Otro tanto puede afirmarse de los vascos y de los gallegos, pueblos hispánicos con idioma diferenciado que, en mayor o menor medida, han seguido los pasos de Cataluña hacia la secesión. En un nacionalismo regular y templado, un catalán sería español cuando hablase catalán y en tanto que catalán, es decir, sin necesidad de añadir bilingüismo alguno a su cultura y mentalidad. Siendo todo ello perfectamente compatible con el hecho de que exista, por razones obvias, una lengua común, la castellana, compartida por todos los ciudadanos del país. Pero esa lengua no tiene que ser ni más ni menos española que sus hermanas. Desde el punto de vista político, el castellano debería ser, en última instancia, y excepto para los castellanohablantes de nacimiento, un mero requisito técnico que nos permitiera comunicarnos como ciudadanos hispánicos herederos de distintas tradiciones culturales.


Por si fuera poco, para el vigente nacionalismo español de extrema derecha, además de hablar castellano, un español auténtico tiene que ser católico practicante e incluso católico preconciliar (fundamentalista). Los españoles ateos no serán, en cualquier caso, reconocidos como “buenos españoles”; ya no digamos todos aquellos colectivos que vulneran alguno de los preceptos de dicho dogma religioso: homosexuales, matrimonios civiles, mujeres que han decidido abortar, etcétera. Tampoco pueden ser españoles los trabajadores, porque un buen español ha de ser “de derechas” e identificarse con el tipo de sociedad que correspondió a las épocas hegemónicas de la historia nacional. Pero ese tipo de sociedad será siempre, visto desde una perspectiva moderna, necesariamente conservador. Erigido en arquetipo o modelo político, semejante idea de España sólo puede nutrir programas de la derecha más rancia. En consecuencia, los trabajadores, es decir, la gran mayoría de la población, cuyo voto tiende a orientarse hacia la izquierda, no pueden sentirse españoles de verdad y rechazan el nacionalismo como una mentalidad retrógrada, residual. Siguiendo la misma lógica reaccionaria que las anteriores, los españoles deberán ser monárquicos: un español republicano es sospechoso de traición a la patria, por cuanto en sus mejores tiempos España fue una monarquía. Ese mismo mecanismo arcaizante fatal transforma el nacionalismo español en algo incompatible con la democracia: el patriotismo tiene que ser a la postre, por necesidad, dictatorial, antidemócrata y, consecuentemente, hostil a los derechos básicos de los españoles y del propio pueblo español en tanto que fundamento constituyente de la soberanía nacional.


En definitiva, el nacionalismo español de extrema derecha, el único realmente existente hasta la fecha, se ha basado en la exclusión de toda suerte de sectores y segmentos sociales, del pueblo en cuanto tal, y en la reducción de España a una secta cristiana violenta, ultracatólica, etnicista castellana y reaccionaria. ¿Cómo puede entonces extrañar que los “patriotas españoles” sean únicamente aquéllos pocos grupúsculos que se reúnen en actos cuyas cifras de asistencia no superan nunca el millar de personas? El nacionalismo español ha fracasado una y otra vez. Y con él, lamentablemente, ha fracasado también España como país, pues un Estado sin un imaginario nacional pacíficamente compartido está, ayuno de legitimación, condenado a fragmentarse. El denominado Estado de las Autonomías representa la etapa actual de un proceso de descomposición del Estado español que se podrá retrasar más o menos con fórmulas federalistas, pero que no se detendrá hasta consumarse si antes no analizamos y comprendemos las causas del fenómeno. De esa comprensión puede y debe surgir, empero, un movimiento nacionalista hispánico de izquierdas, laico, republicano y plurilingüe cuya primera tarea es romper simbólicamente con la extrema derecha de manera ostensible. El nacionalismo español opera como un verdadero obstáculo –aunque pretenda lo contrario- para la defensa de los intereses nacionales. Por eso hablaremos de nacionalismo hispánico y de catalanismo de la Marca Hispánica, porque si no lo hiciéramos así seríamos devueltos ipso facto, por los medios de comunicación y la propaganda del sistema oligárquico imperante, al reducto sitiado de la extrema derecha españolista.

La refundación del nacionalismo patrio como nacionalismo hispánico

Nosotros damos por muerto y enterrado de iure el falso nacionalismo español. Tal ha sido su descrédito, que todo intento de recuperarlo tiene que concitar el rechazo de la mayoría de los ciudadanos. Ese nacionalismo provoca una mezcla de miedo, desprecio y asco. Pero, ¿sería posible un nacionalismo hispánico? Para expresarlo de forma llana e inequívoca: un nacionalismo que se fundamentara en Hispania, realidad histórica anterior al Reino de España y, por tanto, a la cristianización del país. Pero lo que nos interesa de aquella Hispania no es, por supuesto, la estructura social antigua, sino su carácter de concepto exclusivamente político oriundo de Roma. La Hispanidad se refiere en primera instancia a la noción de “lo político” como algo situado por encima de la economía y de la religión, no a la comunidad cultural con los países de habla castellana. Hispánico es aquello que nosotros, en cuanto pueblo, hemos heredado de Europa y, por ende, de la civilización. En este sentido refundaron Hispania los pueblos germánicos godo y franco a partir de la Marca Hispánica, una entidad administrativa y militar del Sacro Imperio Romano-Germánico cuyo territorio, pero también su espíritu y proyecto político, se corresponde con el núcleo histórico de Cataluña. Por el mismo motivo, la refundación del nacionalismo hispánico tiene que ir acompañado de una refundación del catalanismo y del concepto de la Catalanidad más acá de toda forma de separatismo, federalismo o autonomismo, pues éstas no son más que distintas fases del proceso independentista catalán conducente a la destrucción de Hispania.

El paisaje de aquel territorio fundacional, embrión de la Marca Hispánica, es la comarca vieja de Empúries, con centro en la actual ciudad de Figueres. Y fue Figueres, también, la última capital de la Segunda República Española. Figueres niega la legitimidad del franquismo como punto de partida de la falsa transición democrática que ha desembocado en la actual crisis del Estado. La Marca Hispánica expresa, por otra parte, lo esencial de la Catalanidad y de la Hispanidad entendidas en el sentido indicado y al margen de cuestiones religiosas, económicas y culturales, las cuales quedan en este concepto, automáticamente, subordinadas al carácter político, cívico, del Estado Hispánico.

Hispania quiérese una nación moderna con cuatro lenguas oficiales y capitalidad en Barcelona; un Estado unitario, es decir, sin autonomías; un Estado con una nueva bandera, un nuevo himno, un nuevo sentido de lo nacional; un Estado social, que cifre su patriotismo en la defensa de los derechos de los trabajadores; un Estado democrático basado en la participación de todos los ciudadanos, de abajo a arriba, desde los municipios a las grandes cámaras de representación. Queremos volver a sentir que pertenecemos a una patria. No combatimos el nacionalismo separatista desde un presunto no-nacionalismo (PP, Ciutadans), sino desde otro nacionalismo, la Marca Hispánica, que supera los anteriores y los arroja al basurero de la historia.

En el año 2010 se fundó en Figueres la Izquierda Nacional de los Trabajadores (INTRA) como partido político que representa, por primera vez en la historia de los pueblos hispánicos modernos, este proyecto de refundación nacional. Antes de que aparecieran los actuales "populismos", la Izquierda Nacional de los Trabajadores (INTRA) ya esgrimió un proyecto nacional, a la vez patriótico, social y rotundamente de izquierdas.
 
Por todo lo expuesto,
Manifestamos:

1/ que nuestra patria no es el actual Reino de España, pero tampoco los ficticios Països Catalans del independentismo, sino una República Hispánica unitaria, laica, social y al servicio de los trabajadores de la nación.

2/ que la refundación nacional entraña una serie de cambios simbólicos en la capitalidad del Estado, las lenguas oficiales, la bandera, el himno e incluso la denominación oficial del país.

3/ que tenemos la voluntad de construir nuestra patria como catalanistas leales a Hispania desde Figueres y la Marca Hispánica, superando aquí, de manera pacífica y democrática, el conflicto entre españolismo e independentismo, entre constitucionalismo y separatismo, pues ni la actual constitución, ya caduca, ni el proyecto secesionista, totalmente ilusorio, pueden provocar otra cosa que la fractura social entre los ciudadanos autóctonos.

4/ que a tales efectos fundamos hace ya cuatro años la Izquierda Nacional de los Trabajadores (en Cataluña: Esquerra Nacional dels Treballadors), INTRA, una palabra latina que significa dentro, pues es el corazón mismo del país el que está amenazado por los recortes sociales, la corrupción, la crisis moral de las instituciones, la política de inmigración, el paro endémico, el terrorismo islámico y el enfrentamiento interétnico.

5/ que tenemos vocación de presentarnos a las próximas elecciones municipales para iniciar nuestra andadura hacia la refundación de Hispania combatiendo todas las injusticias que se cometen contra los trabajadores de Figueres, hablen catalán, castellano, vasco o gallego, como primer paso en la extensión del proyecto de izquierda nacional al resto del país.

Y para que así conste firmamos este manifiesto y nos comprometemos a no cejar en nuestra lucha hasta que estos objetivos hayan sido alcanzados.
 
Izquierda Nacional de los Trabajadores (INTRA)
En Figueres (Marca Hispánica), 13 de febrero de 2015



dimarts, de març 03, 2015

Adiós, Anglada, adiós (Xavier Martínez Moyà)













Cuando se me informó de la ruptura de PxC, quise dejar en claro a Josep Anglada que ya se lo había advertido antes de abandonar yo Plataforma per Catalunya. 

No fui el único que se lo hizo saber: el ex-presidente de las JIxC, Francesc Gesa, el ex-Secretario de Relaciones Nacionales e Internacionales, Enrique Ravello..., entre otros, también se habían pronunciado al respecto. Lo que le dijimos fue claro: si seguía con ultraderechistas, hundiría el partido y cavaría su propia tumba. 

Dicho y hecho. Desaparecida la fracción más "catalanista" del partido y del Consejo Ejecutivo de PxC, poco tardaron los ultraderechistas en finiquitar a Anglada. Aún así, los que le expulsaron alegaron "deficiencias de Anglada en la gestión", es decir, como supimos después, supuestas malversaciones de fondos del partido. Al escuchar esto, no pude dejar de pensar: ¿y si es verdad? 

Me vinieron a la mente algunos episodios en cuestión económica vividos con Anglada, como cuando tuvimos el problema en PxC-Lleida con el ex-concejal de PxC en Tàrrega, Josep María Estadella, porque la lotería oficial de PxC se ingresaba en su totalidad en la cuenta oficial de PxC en Vic, etcétera. Cosas que en ningún caso presuponen un delito, pero sí muestran unas malas prácticas económicas por parte de Anglada. Y es por ello que nunca pude dejar de hacerme la pregunta comentada.

Me mantuve al margen de este tema hasta que apareció en esta ruptura un nombre que se me hacía familiar: Jaume Farrerons. Mis simpatías por Farrerons se basan en dos conceptos: catalanismo y anticapitalismo. Partiendo de aquí, me es fácil trabajar con personas así. Por eso empecé a hablar con él y él mismo me contó la idea de la Plataforma Democràtica per Catalunya (PDxC) y de crear un partido de claras convicciones nacionales y sociales (Izquierda Nacional). Esto me animó mucho y puse toda mi voluntad en este proyecto socialpatriótico. Por ello redacté artículos, volqué mi conocimiento ideológico al servicio del partido, hice propuestas de logotipo, etcétera.

Aún así, quiero señalar que no me afilié a PDxC. Y eso era debido a dos motivos:
1.-No terminaba de ver a Anglada como un político honesto.
2.-Estando en Chile y sin una conversación previa en persona, no me parecía bien afiliarme.

Todo esto se lo hice llegar a mis personas conocidas dentro de PDxC. El debate por mi parte siempre fue el mismo: ¿y si Anglada era un corrupto? Esto nos habría dejado muy mal parados. Un partido nuevo con un "líder" corrupto nos colocaba en una posición comprometida. Era por eso que mi temor siempre fue el mismo. De ahí que en mis artículos intentaba señalar que si Anglada era corrupto, lo sería por omisión del Consejo Ejecutivo, es decir, nunca negué la posibilidad. No obstante, por fidelidad a las personas y también a las ideas, apoyé a Anglada creyendo en la versión de mis amigos, a saber, que debía darse a Anglada la oportunidad de defenderse y demostrar ante todos los afiliados, en un congreso asambleario extraordinario, que no era un corrupto. Dicho brevemente, apoyé la postura pública de la Corriente Interna de Refundación Democrática de PxC: refundación del partido tras una liquidación verdaderamente democrática del caso Anglada.

Dicho esto, aquí estamos hoy: otra vez, ruptura del partido por culpa de la irresponsabilidad del Sr. Josep Anglada i Rius. Una vez más se abraza a la ultraderecha católica, reaccionaria y centralista que ostenta la bandera borbónica (de terrible memoria para nuestro pueblo) en su pulsera y corbata. Es decir, se abraza a los que hace un año le apuñalaron. Pero no sólo esto: traiciona al nacionalismo social y al catalanismo que se comprometió a defender a cambio de ayuda para restaurar su imagen. ¿Y por qué? Por unos minutos de gloria. Anglada está demostrando no ser nada, menos que eso: un absoluto inepto político. Sigue queriendo asistir a los medios de comunicación como "el Gran Salvador de las Españas", a pesar de estar imputado por varios delitos, algunos de ellos económicos, y encontarse bajo amenaza de perder su acta de concejal comarcal para quedarse únicamente, en el mejor de los casos, como concejal municipal en minoría en un partido residual de Vic (Plataforma Vigatana). Es decir, Anglada ya no da para un show mediático. Ahora simplemente es un pasivo político, pese a que él crea que en algún momento todo pasará. Mas nosotros afirmamos: “Anglada, empieza tu pesadilla”.

Pero, ¿qué podíamos esperar? Anglada no tiene ninguna formación académica —menos aún ideológica—, solamente es un "vendedor de perfumes": personajes de lengua hábil, que engatusan a la gente. Eso y el contexto actual son los que le dieron fama en su momento.

Pero una persona que -en tantos años- ni siquiera se ha dignado a prepararse, ¿de qué catalanismo nos puede hablar entonces? Jamás leyó siquiera a Valentí Almirall, Josep Torras i Bages, Enric Prat de la Riba, Domènec Martí i Julià, entre otros padres del catalanismo político. ¿Qué contenido social va a implementar alguien que, cuando le preguntan por su modelo económico, se declara "conservador"? Anglada es un político de los de ahora, de los que ya no hacen doctrina, buscan bailar y quedarse en la política mucho tiempo, convirtiendo el cargo en modus vivendi.

Pero está demostrando ser un pésimo estratega:
1.-La ultraderecha ya le ha dejado claro cómo actúa.
2.-AES, SCyD, VOX... ya han puesto en evidencia que no existe posibilidad alguna de crecer “a la derecha” del PP, menos en Catalunya.

Es decir, Anglada está condenado, máxime cuando se cree la mentira de que "todo va bien" (para él). 

De repente pienso en la película "Matrix", creo que Anglada escogió la píldora que lo hace regresar al mundo artificial donde uno se nutre de ignorancia; mundo en el cual está, en realidad, solo, atado a oportunistas que cuando vean que Anglada ya no vale políticamente nada (si es que todavía vale algo), ahí lo dejarán, más merecidamente abandonado de lo que ya está.

Como conclusión, señalaría que la ruptura con el Sr. Josep Anglada nos será gratificante: no más corruptos ni presuntos corruptos en el área. No más camaleones políticos en nuestro centro ideológico. Adiós ignorantes que buscan en la política su oportunidad laboral.

Hagamos pues, ahora, de la PDxC, un proyecto real: patriótico y social.

Xavier Martínez Moyà
Santiago de Chile, 20 de febrero de 2015

dissabte, de febrer 28, 2015

Respuesta a Armando Robles

 













El Sr. Armando Robles ha tenido la amabilidad de dirigirse a mí en segunda persona de forma educada. Véase su emisión del programa La Ratonera (19-2-2015). Así que voy a responderle en los mismos términos.

Debo aclarar que yo no tengo ningún inconveniente en soportar una crítica política siempre que se trate de a/ una verdadera argumentación, es decir, un discurso lógicamente razonado y fundamentado en datos objetivos, no en puras y simples mentiras o absurdos; b/ una crítica efectivamente política que no invada mi vida privada (imagen, profesión, familia, etcétera) y encima de forma injuriosa. Lamentablemente, no son esas las costumbres de Alerta Digital a pesar de sus protestas por las difamaciones del "perturbado de Solsona". El Sr. Armando Robles incurre, en mayor o menor medida, en las mismas prácticas que denuncia y prueba de ello es precisamente mi caso particular, aunque podríamos acreditar muchos otros como fundamento de nuestra réplica.  

Voluntarios catalanes en la guerra de África.
Hasta ahora, mi única relación con Alerta Digital había sido un par de artículos publicados hace años a raíz de la fundación del partido Izquierda Nacional de los Trabajadores (INTRA). El pasado 5 de febrero, Josep Anglada mencionó mi nombre elogiosamente en La Ratonera, calificándome de "muy inteligente" y de haber sido una de las personas -en realidad, casi la única- que le apoyaron cuando fue atacado por la extrema derecha española(incluida Alerta Digital). Pero las declaraciones y las pretensiones de Anglada, que conocíamos de antemano por boca del propio Anglada, eran, desde el punto de vista ideológico, incompatibles con los compromisos que había adquirido con PDxC a raíz de su expulsión de PxC el 8 de febrero de 2014, de manera que publiqué en este blog mi enérgica disconformidad política y acusé a Anglada -no a Robles- de traidor. Ciertamente, califiqué también a Julio Ariza de "derechista radical" y, por extensión, enmarqué tácitamente el proyecto presentado por Armando Robles en idénticos conceptos políticos: derecha, derechismo radical, derecha extrema del PP, etcétera, pero sin entrar en insultos ni intromisiones en la esfera privada del presentador y propietario de Alerta Digital. 

La respuesta del Sr. Robles no fue, empero, política, sino inequívocamente difamadora. En La Ratonera del 12 de febrero me "describía", en efecto, como "rematadamente tonto". No fundamentó esta afirmación insultante con argumentación alguna: era una simple injuria de código penal, contradictoria además con lo publicado una semana antes. Por otro lado, soy licenciado en filosofía e investigador; publico habitualmente ponencias, comunicaciones y artículos en congresos y revistas especializados en la materia. La actividad mencionada no casa demasiado con la caracterización de una persona como "tonto", o sea, carente de inteligencia. 

Senyera de la Marca Hispànica.
Acto seguido, y no satisfecho todavía con el esputo, entró Robles a valorar mi profesión de funcionario penitenciario sosteniendo que "se me escapaban los presos". Tampoco acreditó esta falsedad. Podía haber dicho cualquier cosa con la única finalidad de atentar de nuevo contra mi honor, pero decidió utilizar este insulto porque es quizá el que más puede perjudicar la fama de un profesional de la vigilancia en las prisiones. Sin embargo, yo no he sido objeto jamás de ningún expediente por la fuga de un recluso bajo mi custodia. ¿En qué se basa, pues, el "periodismo" de Robles?

La "crítica" fue "completada" por Josep Anglada, el cual consumó la invasión de mi vida privada haciendo alusiones a mi mujer y al supuesto odio enfermizo que sentía alguien a quien, precisamente, el propio Anglada había elogiado una semana antes por su lealtad.

En suma, como muestra de periodismo, no sólo falso, no sólo basura, sino completamente absurdo, contradictorio y conscientemente injurioso. Cero de información: todo, sin excepción, intoxicación deliberada, descarada e infame. 

Evidentemente, no estábamos ante una legítima crítica política, de manera que me consideré moralmente autorizado para publicar la réplica de rigor, basada en hechos, sobre las pautas de conducta del Sr. Robles y la "metodología" (por decirlo de alguna manera) de Alerta Digital. 

Cuando soy atacado, me defiendo. 



Eso es todo. Si el Sr. Robles quiere continuar adelante con esto, llegaré hasta las últimas consecuencias. Si, por el contrario, el Sr. Robles decide encauzar la polémica y devolverla al ámbito político, responderé en términos políticos a críticas políticas. No he sido yo quien ha desencadenado el demonio destructivo de los ataques personales.

En consecuencia, debe ser el Sr. Robles quien se circunscriba a las genuinas pretensiones de un periodista profesional, en el caso de que verdaderamente lo sea. Pero el Sr. Robles ya ha anunciado ante las cámaras que pretende clavarme el estoque.



Y ahora le respondo también en segunda persona al Sr. Robles: tenga muy claro, Sr. Robles, que si usted me injuria otra vez mi defensa va a ser el ataque. Como catalán y catalanista hispánico, sólo he querido estar en la primera línea del frente, bien entendido que tales conceptos y principios no tienen siempre, en la vida, un sentido  militar. Dicho esto, le saludo cordialmente y le agradezco sus últimas palabras. 

Quédese ahí la cosa por el bien de todos.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica, 22 de febrero de 2015 


dissabte, de febrer 21, 2015

Una plaga denominada Josep Anglada

 Anglada borracho después de una agresión.









Inicio con esta entrada una serie de reflexiones críticas sobre Josep Anglada.

Mi fundamento es el conocimiento directo del personaje. Nadie va a negarme eso. A quien ose hacerlo le mostraré las decenas de emails -entre otros documentos- que operan aquí como "piezas de convicción" irrefutables. Por ejemplo, mensajes en los que Anglada reconoce que el último congreso de PxC fue un montaje y vulneraba gravemente los estatutos del viejo partido. Pero ese fraude lo organizó el propio Anglada, a la sazón presidente de Plataforma per Catalunya. Es falso que el Consell Executiu de PxC administrara la organización. Anglada hacía y deshacía a su antojo y el error de sus colaboradores fue aceptar por cobardía e interés este régimen humillante hasta que ha sido ya demasiado tarde. Yo nunca me he sometido a Anglada, en cambio he sido leal dentro del marco normativo. Dimití en 2003 como secretario general y he vuelto a apartarme de él hace apenas quince días. Pero la ejecutiva de PxC le tenía miedo a Anglada; hablo de miedo físico, de temor ante una posible agresión. Las razones eran bien fundadas y Anglada se jacta con chulería en Alerta Digital -espectáculo vergonzante- de su estilo de matón barriobajero. La valentía nada tiene que ver con eso.

Ha llegado la hora de rendir cuentas. Anglada cree que sus oportunismos, deslealtades y traiciones le van a salir gratis, porque considérase más listo que un zorro. Pero Anglada debería mirar atrás, ponderar el precio que ha pagado por no ser honesto, por mentir, engañar y encarnar, en una palabra, la figura de un pillo de picaresca. Altísimo precio: el descrédito total que sólo un extraño interés de la casta política no convalida como muerte civil. Anglada pretende que lucha contra los políticos profesionales corruptos pero se presenta a unas elecciones municipales con cuatro imputaciones penales. Ahora bien, si yo denuncio a Anglada en la prensa de Vic por haber traicionado los Estatutos de PDxC y defraudado el giro a la izquierda nacional que dicha norma legal establece como mandato, los peores enemigos periodísticos de Anglada se apresuran a censurar la noticia. Tiene que ser una pelea por el control de PDxC, una nueva división dentro de la extrema derecha, no lo que ha sido realmente: la ruptura por cuestiones ideológicas entre la ultraderecha tradicional y la izquierda nacional.

A Josep Anglada lo promueve el propio sistema oligárquico en los medios de comunicación para que se convierta en la antena y banderín de enganche del llamado movimiento identitario. Todo ello con una única finalidad: desprestigiar completamente nuestra causa, mantenerla presa del eterno estigma de la extrema derecha, el racismo, la xenofobia..., es decir, lo más alejada posible de la gran mayoría de trabajadores perjudicados por la política neoliberal de inmigración. Unas gentes, nuestros compatriotas, a las que Anglada califica de populacho mientras se pasea en su Mercedes comprado no se sabe con qué dinero.

Para tales fines difamatorios la figura de Anglada resulta, en efecto, muy útil. Anglada suma a los parámetros generales del gueto ultra unas características particulares infames que han quedado reflejadas en el historial judicial del energúmeno: querellas criminales e imputaciones o condenas por injurias, agresiones, estafa, apropiación indebida, incitación al odio, sanciones por conducción bajo los efectos del alcohol, incluso denuncias de su propio hijo por maltrato en el ámbito familiar. ¿Alguien da más?

Las acciones y omisiones de los periodistas ya me han hecho sospechar esto en repetidas ocasiones. Mi conclusión es ahora firme: nada temen más estos lacayos de la casta política que la aparición en el foro de personas honestas y preparadas con un ideario crítico que cuestione la política de inmigración y mestizaje a escala mundial promovida por las élites financieras. Por Sión. En lugar de ello, las empresas periodísticas del capital han fabricado un payaso mediático, una Belén Esteban de la ultraderecha, que cubra de inmundicia tales virtualidades políticas. Ese individuo se llama Josep Anglada.

Quedaba la posibilidad de jugarles una mala pasada a los periodistas, a los banqueros y a los políticos oligárquicos: que el propio Anglada evolucionara hacia posiciones más "presentables", por decirlo así, hasta que él mismo eligiera el momento para retirarse discretamente de la escena. La construcción de un perfil renovado sólo podía basarse, sin embargo, en una evolución y convicción real del propio Anglada, en una reflexión crítica sincera sobre las causas de sus limitaciones culturales, errores ideológicos y repetidos fracasos tácticos.

Nosotros hemos creído en esa posibilidad de regeneración política. Nos hemos "quemado" intentando llevarla a la práctica porque pensábamos que Anglada, después de la expulsión de PxC, sería capaz de entender que algo no funcionaba en sus habituales pautas de conducta. Le hemos apoyado no sólo políticamente, sino a nivel personal. Ha llorado en nuestro hombro. Nos ha prometido cambiar. Pero todo era mentira. Tan pronto cuanto nuestro esfuerzo lo ha sacado del pozo para ponerlo de nuevo en circulación, la palestra mediática, incluso un lugar insignificante como Alerta Digital, se ha encargado de hacerle olvidar las pocas cosas que había aprendido en los duros días de las trincheras de invierno. El sonido de las monedas de Ariza, el supuesto milagro de un abogado -salido repentinamente de las sombras y al servicio de oscuros intereses- que le ofrece restablecer su credibilidad en calidad de víctima de un presunto atentado, han hecho retroceder a Anglada a la etapa más megalomaníaca anterior al 8 de febrero de 2014.

Anglada ha tenido la oportunidad de implementar un giro radical rompiendo, en primer lugar -requisito insoslayable-, con la extrema derecha. Pero Anglada es un ultraderechista empetrecido y, además, está enamorado de sí mismo. No cree que tenga que hacer autocrítica alguna. No es capaz de aprender. Si le das un texto ideológico, ni siquiera se lo lee. Para él, la causa identitaria es el propio Anglada, no una idea, doctrina o valor ético. No evoluciona. Carece de intelecto, de principios, de contenidos; es todo imagen, cartón-piedra, ignorancia llevada hasta el analfabetismo funcional. Y enfermiza autoadoración. No tiene amigos. Se cree en serio, Anglada, tocado por la divinidad, elegido por Dios para echar a los moros y, por tanto, nada dispuesto a reconocer que en realidad es un repelente universal puesto en los platós para estigmatizar a las personas honestas y capacitadas que luchan contra el imperio de la oligarquía sionista. No vale la pena, en definitiva, perder ni un minuto más con Anglada. Digo esto desde una experiencia personalísima, es decir, como fuente de primera mano. Y lo publico sin ninguna intención polémica con Anglada, sólo por el bien de la causa que defendemos quienes nos definimos a la vez como socialistas y nacionalistas; quienes entendemos que únicamente podrá construirse el socialismo sobre el fundamento de la soberanía nacional democrática y el sentimiento patrio, entre otros principios ético-políticos.

En este sentido, sería imperdonable que los propios militantes identitarios aceptaran ser como pequeños Angladas, negándose a hacer el urgentísimo giro social y la autocrítica que el mismo Anglada, por ridícula vanidad personal e inepcia política y cultural profunda -irreversible ya a los 55 años de edad- es incapaz de realizar. La política neoliberal de inmigración sólo puede combatirse desde posiciones de izquierda: no contra el inmigrante individual, sino contra los poderes occidentales que importan y exportan carne humana para reventar el precio del trabajo autóctono. O que financian bajo mano el terrorismo islámico para justificar las intervenciones armadas de Washington e Israel. !Ellos, y no nosotros, son los racistas del pueblo escogido!

Quienes no vean en Anglada el retrato de la extrema derecha, más incluso: su patética caricatura, hinchada interesadamente por los medios de comunicación sistémicos para conducirnos a todos a la ruina, es que están ciegos porque ellos mismos forman parte de la plaga

Pero otros camaradas comienzan a despertar: a tales personas nos dirigimos con el fin de emprender un nuevo camino.

Jaume Farrerons
La Marca Hispánica, 22 de febrero de 2015

dijous, de febrer 19, 2015

Anglada sense partit

Josep Anglada: la Belén Esteban de l'extrema dreta.


ANGLADA SENSE PARTIT

El conegut polític de Vic Josep Anglada i Rius està utilitzant la sigla de Plataforma Democràtica per Catalunya (PDxC) sense cap consentiment del seu Consell de Presidència, és a dir, de l’únic òrgan autoritzat estatutàriament per a adoptar decisions fins a la celebració de l’Assemblea Fundacional o I Congrés de PDxC. El Consell de Presidència resta format actualment per Joan Mensa (president), Roxana Heidenreich (secretària) i Marta Farrerons (tresorera). Sols aquestes tres persones poden, per majoria simple, segons estableix l’article 14.3 dels Estatuts, convocar l’òrgan sobirà del partit, però no ho han fet fins ara.

Les dades bàsiques al voltant de l’assumpte es poden verificar en el següent enllaç, lloc on el mateix Anglada ha penjat uns Estatuts que sembla incapaç de comprendre i, per tant, de respectar: http://laplataforma.cat/ESTATUTS.pdf El Consell de Presidència de PDxC només podria ser modificat en la seva composició, abstracció feta del congrés fundacional, si president, secretària i tresorera convoquessin una reunió a tal efecte i tampoc ho han fet.

Voldria recordar, finalment, que Josep Anglada té engegat un procés judicial per a recuperar la presidència de Plataforma per Catalunya (PxC) i, a més, és president de Plataforma Vigatana, una sigla buida de tot contingut però que l’incapacita legalment per a presidir PDxC. No es pot ser president de tres partits. La realitat és que, a hores d’ara, Anglada està enganyant els ciutadans de Vic. Anglada resta sol, no té cap organització política al darrere i ha trencat tot vincle amb els pocs col·laboradors que encara li eren fidels perquè desconeix el significat de la paraula democràcia.

Jaume Farrerons
Ex secretari d’Estudis i Programes de PxC i autor material dels Estatuts de PDxC
Vic, 16 de febrer del 2015