Felip Puig Godes, conseller de Interior, carga 89 euros en la cuenta de la Generalitat para comerse una lubina. La crisis no es para todos. Los recortes tienen una utilidad: que el estamento político pueda seguir viviendo a todo tren con cargo a las arcas públicas. Y es que ni siquiera pagan ellos. Son "dietas" que salen del bolsillo del contribuyente. ¿Hasta cuándo va a durar la paciencia del pueblo?
lunes, enero 30, 2012
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